Llamas espiritualidad a creerte más que los demás porque lees un poco más o porque comes diferente o, porque vive en el lago  contemplando la naturaleza, porque creer que tu vida te ha tratado duro y todo eso te ha servido para ser diferente.

Pasan los años y te vuelves más terca, más llevada de tu padecer, nada te sirve, nada te llena, todos de roban nadie es lo suficiente bueno para estar a tu lado, la gente no quiere el bien y a parte todos te tienen envidia.

La expresión sobre los demás es totalmente devastadora, criticas, juzgas y te hace la víctima de lo que pasa sin evaluarte en el fondo que eres tú misma la que alejas el mundo de tu lado, que tu energía pesada y fuerte debilita a los más buenos, que es mejor tenerte alejada que convivir contigo porque de lo contrarió los otros estaría infectados de esa energía que aparece como un nubarrón negro y no deja ver claridad en nada. Es como dicen los libros personas tóxicas que no ven nada bueno en los demás y que se creen felices cuando realmente tienen patrones estructurados tan arraigados que no se dejan liberar.

Si pudiera gritarle a todos en la cara,  que lo  tienes hoy no es gratis, lo que tienes hoy es lo que cosechaste un día, tu soledad es decisión tuya no de nadie más, la gente te sobre pasa porque sabes que eres débil, la mascara que tienes no es tuya, no es la quieres ser o eres realmente, todo es una farsa porque en el fondo lo único  cierto es la debilidad de carácter, la necesidad de aprobación de los demás y la falta de decisión contundente de vida.

Pero decir que has crecido espiritualmente es una buena estrategia, decir que has cambiado es bueno para sentirte bien contigo misma, pero definitivamente no sabes que es la espiritualidad de verdad, falta tanto para llegar a decir que podemos ser seres espirituales cuando nuestros paradigmas, nuestra cultura, nuestra necesidad de tener la razón puede más que la libertad de corazón.

Fe. misericordia, confianza en Dios y prudencia, para llegar a un final donde se ve como en un momento de ira se puede tratar mal a otro ser humano, para ser lo suficientemente egoísta como para no compartir la vida con otra persona, cuando esa persona necesita tiempo y amor.

Ellos son una pareja bastante particular, tiene una diferencia de edad grande y un concepto de felicidad muy particular. La vida se les va en mimos, abrazos, besos y reclamaciones de afecto todo el tiempo, sin faltar muchas veces la incomodidad de cada uno hacia el otro. El es una persona mayor, volatil, en un momento está feliz en otro serio, habla más de lo debido y aunque cree colocarse en el lugar del otro no lo hace, porque de pronto suelta un vaciados a una persona que no cumplio con su trabajo y se va en más que ira, por otro lado es inprudente cree que por su edad o por el solo hecho de ser tiene el derecho de venir a enseñar a los otros a criar, a pedirle a un bebé que se comporte como adulto y a decirle palabras que no tienen nada que ver con el momento.

Quizas un hombre que manipula a su esposa para conseguir lo que quiere por su edad, y ella por temor a estar sola a soportarse lo que el diga, es ahi donde no se esta de acuerdo con que un hombre o una mujer después de una fracaso afectivo, o un duelo tenga que tener otra pareja para no quedarse sola o solo y así montarse en otra vida con hijos para que los otros se metan en la vida y den opiniones no pedidas.

Inentendible como las personas puedes ser lo suficientemente ignorantes como para meterse en la vida de los demás, como para creer educar a un hijo que no es suyo como para no ser prudente al hablar cuando el bebé necesita dormir y no llegan a un lugar a ver lo que pasa en el hogar y se acomodan si no por el contrario llegan a interrumpir la tranquilada de un hogar.

Por eso las amistades siempre es mejor tenerlas fuera de la casa, las amigas son buenas para tomar el vino, para compartir una cena, hacer una llamada, pero jamás para convivir, la convivencias daña todo porque es ahi donde descubre verdaderamente al ser humano, hoy escribo con amor, pero con las ganas de aprender de cada momento de vida