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Pensaba que ser una buena pareja para el otro era olvidarse de si mismo, cediendo lo que jamás hubiese cedido antes.

Probablemente estabas en un estado de confort o miedo a enfrentar nuevo retos.

Ambas partes jugaban sus fichas y hacian una perfecta convinación en la cual uno entregaba lo maxímo y el otra simplemente esperaba pensando que era deber.

 Y donde quedaste tú? donde quedo tu vida?.

Tu mismo te encargaste de dejar atrás tu vida, tus sueños  para olvidarte de ti mismo.

Pero lo que necesitabas eras un motor de vida, un motor real y llego el día en que despues de tanto desearlo llegó el milagro de la vida y el motor de la vida para encaminar planes, para ser fuerte de nuevo de carácter y para retomar el camino de la mujer triunfadora y decisión que había  dejado atrás.

Ya era hora de retomar el camino, era hora de saber que lo podías dar todo, que cada rol que asumiría  iba ser exitoso sin importante lo que tuviera que pasar.

Enfrentarse de nuevo a una vida de libertad, una vida de autonomía, una vida sin miedo a depender de nadie y sin miedo al qué dirán los demás, ser simplemente ella misma.