Emilia era una aventura por convicción, había crecido con la firme certeza de hacer de su vida algo diferente, desde muy joven se dedico a leer libros de positivismo, sicología, motivación personal y pensamiento triunfador todo aquello la motivaba aún más para hacer planes en base a sus sueños, establecer metas y visualizarse en un futuro como lo que ella realmente quería ser, una mujer internacional que marcara la diferencia, algunas veces dejaba  dejar volar su imaginación y colocaba en su árbol de los deseos los sitios que quería visitar, las personas que quería conocer, los estudios que quería realizar  y la posición socioeconómica y cultural que deseaba tener, la imagen que quería proyectar,  la familia, el hombre de su vida, los amigos y el crecimiento personal era algo que visualizaba a través de sus muros de los deseos, como así los solía llamar, mucha gente no se imaginaba el poder que le generaba a Olivia sus visualización, en el fondo sabía que cada uno de sus sueños se harían realizada tarde que temprano y su trabajo era en parte colocarle poder mental a todos sus sueños.
Emilia trabajo tantos años en su proyecto de vida, que cada uno de sus sueños se  fue dando en su debido momento, su lista debía renovarla porque ya muchos de sus sueños se habían cumplido, algunos con esfuerzo otros simplemente dejándoselo al universo.
Después de haber logrado tanto ella tomó una decisión importante que la llenaba igualmente, dejarse sorprender de la vida misma, dejarse sorprender de los días de sol, de lluvia, de los imprevistos y también de los previstos, toma la decisión de dejar de planear su vida, porque se había dado cuenta que cuando estaba abierta al universo cosas extraordinarias también pasaban.
Todo lo que había leído y escuchado no era en vano, cada libro, cada aúdiolibro y conferencia habían aportado su grano de arena para que ella lograr materializar sus ideas.
Pero era el momento de dejarse sorprender, y fue así como empezó realmente su aventura de vida.